25/05/2019

‘Sábado Deluxe’ dispara sus flechas del odio contra Karina

22 abril, 2019
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«Solo al final del camino, las cosas claras verás; la razón de vivir, y porqué de mil cosas más…» Así empieza En un mundo nuevo, temazo de Karina con el que fue a Eurovisión en Dublín en 1971, y que quedó en el segundo puesto después un problema de sonido, tras el que siempre ha habido una leyenda negra. Una maravillosa canción de Toni Luz, su entonces marido y uno de los grandes de la música española. Tras el bochornoso Sábado Deluxe del otro día, no sabemos si el mundo de hoy, cuarenta y ocho años después, es nuevo, pero sí que es mucho más asqueroso. Las flechas del amor de Karina se convirtieron en las del odio congénito que anida en algunos de los que allí estaban presentes.

Karina es una grande de España. Toda una estrella con una serie de éxitos, hitazos que se dice hoy, que forman parte de la música pop española. Pero, sobre todo, es una señora, de una edad, que no tiene por qué aguantar semejante humillación. No todo vale por el share. Y peor aún cuando quien provoca ese bochorno es gente que, seguro, no sabe ni con quién habla.

“Yo puse lo que pude. Tengo 72 años y estoy jubilada. Mi pensión es pequeña y aún tengo que seguir cantando para poder resistir. Y no quiero seguir hablando”. Esa es la tremenda declaración de Karina, llorando, ante las preguntas de si había pagado algo en la boda de su hija. ¿Hay necesidad? Posiblemente, la cantante haya dado pasos en falso en los últimos años al participar, por dinero, en el circo de los realities de Telecinco en los que concursaba su exmarido. Pero, insisto, ¿hay necesidad de hacer pasar a una mujer buena por ese trance para conseguir más puntos de audiencia? La respuesta es muy sencilla: no. Da asco.

No quiero ni pensar qué se vería si pusieran esa lupa de aumento a los que estaban sentados en ese vergonzoso plató. Como si me la pusieran a mí. La diferencia es que Karina es una leyenda pop de una época de España. Ninguno de ellos es lo mismo en el periodismo. Como tampoco lo soy yo. Habrá podido participar de determinados circos, nadie lo discute, pero qué pena da un país que no sabe querer y respetar a sus personajes icónicos.

La prueba de que estamos ante una mujer de leyenda, es que la invitan a un programa que, no nos engañemos, tiene un target de público muy concreto, de una edad que no es precisamente millennial. Es decir, es leyenda. Y la mejor prueba de que sigue siendo un mito es que las redes –que sí que bajan la edad media de la audiencia habitual de ese programa– se han volcado en criticar el bochornoso espectáculo que se pudo ver en Telecinco. Los titulares no han podido ser más claros al respecto: «Indignación con Sábado DeLuxe por la humillante entrevista a Karina». Es lo que se pudo leer en muchos periódicos al día siguiente.

Karina está celebrando los cincuenta años de Las flechas del amor. Por eso se ha recorrido muchas televisiones y ha dado entrevistas sin parar durante estos meses. En todas la han tratado como a una reina. Salvo en Telecinco el pasado sábado. En Sábado Deluxe se cubrieron de gloria. Debían estar rellenando horas a la espera de que la Pantoja se tire en el helicóptero y, ¡bingo! No se les debió de ocurrir mejor idea que insultar a Karina. 

Pero claro, había algún que otro niñato en el plató que debía ser doctor en realites, pero seguro que no sabía ni quién es Toni Luz, ni Waldo de los Ríos, ni qué fue Pasaporte a Dublín, ese programa de Valerio Lazarov, que es un señor sin el cual Telecinco no existiría. Sí, esa cadena que ahora le da de comer. Por ello, este insulto se ha vuelto contra ellos: no es lo mismo insultar a Karina que a un tronista de Mujeres y Hombres y Viceversa. Por eso las redes se han vuelto contra ellos. No calcularon bien las consecuencias.

La vida es justa. Dentro de unos años, esos niñitos impertinentes no existirán. Hoy Karina se ha llevado un sofoco innecesario y lo está pasando mal. Pero, «al fin del camino, habrá un despertar», aunque solo «si en todo momento, en tu caminar, la vida has llenado de amor y verdad…». Y eso no lo podrán decir algunos de los que estaban sentados el pasado sábado en ese bochornoso programa.

Hoy, en plenas fechas preeurovisivas, podemos cantar que «la venda ya cayó» ante esta monumental falta de respeto. Ascazo de programa. Bochorno de profesión. Quitémonos las máscaras. Digámoslo de una manera clara.

Al final, la letra de En un mundo nuevo es la mejor receta: «Busca las cosas sencillas y encontrarás la verdad. La verdad de ese amor, lo demás déjalo pasar. Solamente el amor con el tiempo no morirá…». Al fin del camino, ¿quién se acordará de esos talibanes? Pues nadie. Pero Karina seguirá siendo un icono. Esa es la diferencia.

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