21/10/2020

Félix Sabroso y Dunia Ayaso: la pareja silenciosa del cine español

21 septiembre, 2020
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A mí el cine de Félix Sabroso y Dunia Ayaso me ha salvado la vida. Quizá no sea un elemento demasiado formal para medir la transcendencia de una carrera en el mundo artístico, pero es una realidad. Y como hecho objetivo que es, me veo en la obligación de abrir con ello esta semblanza cinematográfica.

Fue allá por 2003, con tan solo 16 años, cuando vi por primera vez Descongélate!, una comedia negra con tintes pop protagonizada por Pepón Nieto y Candela Peña. La película trataba temas a priori tan dispares como la obsesión por la fama, la inmigración, la lucha de clases, la vida en los barrios humildes o la diversidad. Porque, aunque Descongélate! no toca este último tema directamente, se respira en cada fotograma.

Gracias a Descongélate!, sin ir más lejos, conocí a la artista multidisciplinar Roberta Marrero, que interpretaba el papel de Nona, la maestra de ceremonias del bar que regentaba el hermano del protagonista. Esta era la primera vez que me encontraba ante un personaje trans del que no se hablaba en ningún momento acerca de su identidad de género. Nona, simple y llanamente, era un personaje secundario de apoyo que tenía trama propia, algo prácticamente impensable en el cine español de los tempranos años dos mil.

Pero antes de esta película, Félix y Dunia ya habían saboreado las mieles del éxito. Tras una discreta acogida de su primer largometraje, Fea (1994), Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí (1997) se convirtió en un éxito de taquilla. Esta comedia negra, frívola según la crítica del momento, tuvo un gran recorrido comercial y contó con un reparto de lujo: Andrés Caparrós –con una fama televisiva arrolladora en esa época–, María Pujalte, Pepón Nieto, Jordi Mollà y Esperanza Roy –en el que fue su último papel en el cine antes de retirarse–.

En ella, tres compañeros de piso a la vez que amigos alquilan una cuarta habitación al desconocido y atractivo Lucas. Enseguida, Carlos, Dani y Toni caen perdidamente enamorados de él hasta que, una noche, aparece en el salón de casa cosido a puñaladas y sin un claro sospechoso al que culpar. Por esta intrigante premisa, además de por su brillante guion repleto de gags y frases para recordar, esta película es –y si no lo es, debería serlo– un clásico de la cultura cinematográfica LGTB al que peregrinar, como mínimo, una vez al año.

“La carrera de Félix y Dunia fue única en el cine español, y no solo por la inusual fórmula de rodaje a cuatro manos”

Tras Perdona bonita… llegó El grito en el cielo (1998), un tropiezo de crítica y taquilla, que volvió a contar con un elenco de primera categoría: Loles León, María Conchita Alonso, María Adánez, Gracia Olayo y Ana Torrent. En este caso, la trama gira en torno a una presentadora de televisión obsesionada con que su novio, también compañero de trabajo, la engaña con otra. Un buen día, para dar nuevos aires al programa, la dirección decide hacer un concurso de talentos al que se presentan un homogéneo grupo de frikis que no poseen ningún talento especial más allá de saber imitar a Camilo Sesto o hacer la estatua durante dos horas seguidas.

Al mismo tiempo, una malvada actriz interpretada por Loles León urde un plan secreto para humillar en directo a la presentadora. El descalabro comercial de El grito en el cielo obligó a la pareja canaria a mantenerse apartada de las cámaras durante un tiempo, hasta que El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar, volvió a confiar en ellos con la ya mencionada Descongélate!, que reencaminó su carrera y fue exportada a más de treinta países.

Y, tras Descongélate!, vino Los años desnudos (2008), película financiada por Mar Flores para su reaparición pública tras años de silencio. Junto a ella, Candela Peña, Goya Toledo y Antonio de la Torre completan, una vez más, un reparto envidiable. Los años desnudos es un precioso homenaje al cine del destape de los años 70 y a aquellas actrices que fueron estrellas fugaces en el cielo cinematográfico. Una obra que fue injustamente maltratada por crítica y taquilla, tal vez porque el pasado de papel cuché de Mar Flores jugó en su contra.

“Si no hubiera sido por ellos, muchas raras que habitamos este mundo nos habríamos quedado sin representación”

En 2009, La isla interior pone el punto y final a la producción de la pareja. Rodado en su Canarias natal, este drama supone un giro radical en el estilo de Dunia Ayaso y Félix Sabroso, ya que trata con crudeza la historia de una familia formada por un padre esquizofrénico, una esposa amargada –interpretada magistralmente por Geraldine Chaplin– y unos hijos –Candela Peña, Alberto San Juan y Celso Bugallo– aterrados por heredar la enfermedad. Inicialmente se pensó como la primera pieza de una trilogía sobre la familia que nunca llegó a completarse, quizá por la marcha prematura de Dunia.

Gracias a este recorrido fílmico, podemos confirmar que la carrera de Félix y Dunia fue única en el cine español. Y no solo por la inusual fórmula de rodaje a cuatro manos, sino también porque su producción siempre se ocupó de temas que muchos consideraban frívolos o de poco interés. Si no hubiera sido por ellos, muchas de las raras que habitamos este mundo nos habríamos quedado sin una representación que, a riesgo de resultar reivindicativo, nos merecíamos por pleno derecho. Por cosas como estas, ellos han sido y serán imprescindibles en el panorama audiovisual español, por mucho que los Goya nunca se hayan acordado de ellos…

Finalmente, tras la muerte de Dunia en 2014 y, después más de veinte años de trabajo conjunto, Félix comienza su carrera en solitario. En verano de 2015 rodó a contrarreloj El tiempo de los monstruos, obra coral con una clara orientación hacia la filosofía del absurdo, que se acaba de estrenar en varias plataformas digitales.

Tras esta película, una vez demostrada su sobrada capacidad para rodar en solitario, Sabroso no ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras. En su lugar, se ha decantado por el teatro, y ha cosechado grandes éxitos con obras como El amor está en el aireLa última tourné, que se estrena en breve en Madrid. Aun así, muchas de nosotras seguiremos cruzando los dedos para que pronto haya una vuelta a los ruedos cinematográficos. Si esto ocurre algún día, las cuatro raras de siempre, desde luego, estaremos ahí para celebrarlo.

CARLOS BAREA ES AUTOR DE BENDITA TÚ ERES, EDITADO POR EGALES

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