03/04/2020

El renacimiento de Mónica Naranjo en 2019: “Siempre he creído en mí y voy a seguir haciéndolo”

19 diciembre, 2019

‘Renacimiento’: acción de renacer, según la RAE. ‘Renacer’: volver a nacer. ‘Renaissance’: la acción de Mónica Naranjo para celebrar sus primeros veinticinco años de carrera y mostrar que ha recuperado la ilusión por la/su música. Un último ejemplo, para cerrar además década: la recién editada Temptations, el tema central del programa La isla de las tentaciones, que también presenta. Y 2020 empezará con su dúo con Gloria Trevi, Grande, ahí es nada.

2019 ha sido un año de grandes gestas para la polifacética artista que, curiosamente, en los últimos tiempos no había dado prioridad a la música en su carrera. Este era el momento de reconciliarse con su voz, con sus canciones, con su público. Lo ha hecho a lo grande. Renaissance ha sido una gira –que continuará en verano de 2020, mientras también continúa con otro tour más íntimo, Mónica al desnudo– y es un recopilatorio, con los que celebra sus bodas de plata como cantante. También ha dado pie a una exposición temporal en pleno Chueca con algunas de sus fotos y vestidos más icónicos.

En la inauguración de la expo, Naranjo declaró: “Cuando ves todas las fotografías, te expones a ellas, te das cuenta de que el tiempo que ha pasado, y es mucho, veinticinco años que me han pasado volando. Sobre todo, porque los últimos recuerdos muy potentes que tengo son dos: de cuando tenía 17 años y me fui de casa, y de cuando aterricé en México. El resto ha pasado de una manera muy rápida. Me he dado cuenta de todo lo que hay detrás cuando me he parado a ver todas las fotografías de la exposición, obras de Álvaro Villarrubia y tantos otros artistas con los que he colaborado. Es una pasada”.

A lo largo de más de dos décadas, Mónica nos ha brindado grandes reportajes en Shangay. Nunca olvidaremos, ni ella ni nosotros, que la primera portada que tuvo en un medio español, cuando lanzó el icónico Palabra de mujer, fue en Shangay. A lo largo de estos veinticinco años la hemos entrevistado en muchas ocasiones. Siempre que ha tenido un lanzamiento, o algo importante que anunciar, ha confiado en este medio para hacerlo público. En ocasiones nos hablaba con leve acento mexicano, en otras no. Apareció en portada cual mártir, actualizando la iconografía siempre asociada a San Sebastián; también la hemos visto como bailarina gótica. Es una artista de mil caras, y siempre se ha involucrado muy activamente en las sesiones de fotos que ha protagonizado para nosotros.

Recordar todos esos reportajes, y verse una vez más tan presente en Chueca, el barrio en donde su música ha sonado de manera constante durante las dos últimas décadas, ha resultado muy especial para la artista, aunque lo encuentre lógico. “Es que en Chueca estoy en casa, la celebración ha sido en mi casa, con mi familia. Lo sentí como ‘¡vamos a celebrar el cumpleaños de la niña!’. Es enternecedor, porque allí se han vivido muchas cosas”.

Mónica Naranjo está feliz, y no lo oculta. En septiembre publicó Mes Excentricitès vol. 1, avanzado por el single Doble corazón (que estrenó coincidiendo con el Orgullo 2019), ambientado en un momento oscuro, la guerra civil, e inspirada en las vivencias de su abuela. “Vengo de una familia donde las mujeres han sido grandes matriarcas y grandes maestras. Y mi abuela Robledo es posiblemente la que más me ha enseñado en esta vida. Por eso quise inspirarme en su historia y contarla en este canción”. Tras mucho tiempo sin publicar nueva música, hace escasos meses nos sorprendió con una gran balada, Tú y yo y el loco amor, tema central de la ópera prima de Angeles Reiné Salir del ropero, protagonizada por Ingrid García Jonsson, Rosa María Sardá, Verónica Forqué y David Verdaguer, que se estrenará en 2020. En ella, la Sardá y la Forqué interpretan a una pareja de lesbianas. Referentes mayores de la comunidad LGTBI, que también merecen una mayor visibilidad en nuestra ficción.

“Mi relación con Shangay es perfecta, hemos crecido juntos”

Esas canciones han sido las últimas incorporaciones a su discografía, y por ende, a Renaissance, un box set en donde ha recopilado toda su discografía hasta, incluyendo todo tipo de curiosidades, como su álbum en inglés Bad Girls y el audio de su gira Madame Noir. “Cuando vi la caja física con toda la discografía y las rarezas, dije: ‘Madre mía, ¡pues sí he trabajado, sí!”, afirma entre risas. “Vas grabando proyectos a lo largo del tiempo, vas haciendo un montón de cosas y algunas se quedan aparcadas porque dices ‘esto no se necesita, pero como ha salido algo bonito, lo guardamos, porque en algún momento lo desempolvaremos’. Por ejemplo, era el momento de publicar Madame Noir. No hubiera tenido sentido editarlo en aquel momento, mientras estábamos de gira, porque habría sido quemar un cartucho que no era necesario. Y con la lejanía lo aprecias más”.

En junio de 1997 vio la luz su segundo álbum, Palabra de mujer, y el flechazo con el público LGTBI fue tan fuerte que nada ni nadie ha podido ya romper ese lazo estrecho que se creó gracias a canciones como Desátame, Pantera en libertad y Entender el amor. Canciones que no tardaron en convertirse en auténticos himnos de autoafirmación, liberación y, también, orgullo. “Nací dentro de la comunidad, y siempre he estado muy vinculada a ella. Cuando empecé a trabajar mi debut en México, ya tenía una gran conexión con el ambiente. Cuando compusimos Palabra de mujer, esa conexión ya fue mucho más directa”, recuerda Mónica.

Sí reconoce que el impacto de las canciones de ese álbum, muchas de las cuales suenan non stop en locales LGTBI, y desde luego, se corean a lo grande en las distintas celebraciones del Orgullo a lo largo y ancho de nuestro país –y, a juzgar por lo visto en Costa Rica cuando lo visitó el pasado junio (fue invitada a participar en la Marcha de la Diversidad de San José), en Latinoamérica también–, le sobrepasa y emociona. “Solo me he dado cuenta recientemente de que, veintidós años después, Palabra de mujer está más vivo que nunca en el corazón de muchísimas personas, y sobre todo en esta comunidad. Para mí ha sido una gran sorpresa, que no puede resultar más bonita. Porque saber que dejo un legado así, sin haber sido consciente de ello hasta ahora, es maravilloso”.

De visibilidad anda sobrada Mónica, inmersa desde hace años también en el mundo de la televisión. Y ahora más que nunca compagina sus dos facetas artísticas. El pasado junio, esa visibilidad fue plena, dado que se convirtió en la pregonera del MADO Madrid Orgullo de Madrid. Otra ocasión para visitar Chueca y celebrar quiénes somos, los logros obtenidos y recordar que no se puede bajar la guardia, que hay que seguir luchando. “Llevaba muchos años viendo cómo mucha gente pedía que lo fuera, y yo respondía que no hacía falta. Este año teníamos que estar más unidos que nunca”, recuerda. “Este año sí que he sentido que debía estar, y no solo en Madrid, también fuera. Por eso acepté las invitaciones para acudir al Orgullo de Costa Rica y también al WorldPride de Nueva York. Hemos nacido libres y todos nos merecemos esa libertad”. En Entender el amor dejó muy, muy clara su opinión sobre la libertad que todos debemos tener para amar a quien queramos. “Porque en mi casa me educaron para eso, para amar libremente a quien quisiera. Entender el amor nació como una declaración de intenciones, aunque la letra no la escribiera yo”.

Era consciente de lo importantes que han sido en 2019 las celebraciones del Orgullo, y debía estar ahí, en primera línea. “Quería ser pregonera en un momento especial de nuestra historia; sentía que debía hacerlo en un momento verdaderamente importante, que marcara un antes y un después. Quise recordar que si en España tenemos que dar un paso hacia atrás, que sea solo y exclusivamente para coger impulso y tirar hacia adelante. Por eso hablé de amor, unidad y respeto. Somos una familia, y en una familia no puede haber fisuras. Porque si no las hay, nadie puede entrar a hacernos daño”.

Ante el peligroso, y preocupante, ascenso de la extrema derecha, deseosa de arrebatarnos derechos, Mónica Naranjo siente que el activismo y la visibilidad son imprescindibles. “Es de vital importancia que estemos más juntos que nunca en un momento en que escuchamos declaraciones tan sumamente hirientes y fuera de lugar. Debemos ser una gran familia, en la que tiene que primar una gran unión, y no podemos dejar que nadie le pierda el respeto a otra persona. Nuestra marcha tiene que seguir siendo notoria, desde el amor. Seamos maestros para quienes romper nuestra paz”.

La unión entre Mónica Naranjo y Shangay es especial. Nosotros celebramos nuestras bodas de plata hace un año, y se puede decir que las trayectorias de la artista y de la revista han ido de la mano. “Nuestra relación es una comunión perfecta”, afirma la diva. “Vosotros estabais empezando cuando yo pisé por primera vez España como artista. Tenemos mucho que contar porque hemos crecido juntos, y nos hemos mantenido los de siempre. Estamos mejor que cuando empezamos, porque la experiencia es un grado. Somos hermanas y nos queremos, y luchamos por lo mismo”.

“Debemos ser una gran familia, y no podemos dejar que nadie le pierda el respeto a otra persona”

Miramos juntos hacia el futuro, y nos seguiremos encontrando en el camino, obviamente. Porque Naranjo tiene claro que lo mejor está por llegar. “Tengo mucha carretera por delante y mucho que hacer”, asegura. “Ya estoy preparando los próximos volúmenes de Mes Excentricitès, estamos con eso a tope. Y miro atrás con la tranquilidad que te dan los años. He escuchado tantísimas veces a lo largo de mi vida que me iba a dar una hostia… Al final, la vida me ha enseñado que debes seguir tu instinto”.

Es lo que ha hecho durante los últimos veinticinco años, y está orgullosa de no haberse amedrentado nunca. “Si tú sientes que ese es el camino, y lo vas a defender a muerte, tienes que seguirlo. Es lo que he hecho durante toda mi vida, creer mucho en mí y escuchar a mi sexto sentido. Y voy a seguir haciéndolo”.

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Shangay

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