26/11/2020

Mónica Naranjo es todo carácter y orgullo en el documental ‘La huella de la pantera’

23 octubre, 2020

¿Creías saberlo todo sobre Mónica Naranjo? El documental La huella de la pantera, que se estrena en cines el 29 de octubre, te demuestra que no. Con él, Naranjo ha querido inmortalizar la gira Rennaisance, con la que regresó a los escenarios para celebrar sus primeros 25 años de trayectoria profesional.

En un breve encuentro con Mónica Naranjo tras una proyección privada, previa al estreno, se mostraba feliz de que este documental sea por fin una realidad. “Es que estos últimos dos años han sido una gran aventura”, nos confesaba. Miguel Bosch y Ana Joven –responsables también de Mónica y el sexo– han sido los responsables de materializar esta obra, que es más que un currado souvenir de la gira Rennaisance.

La huella de la pantera es, ante todo, un retrato de la artista a través no solo de las declaraciones de la diva, también de ejecutivos de su discográfica –que trabajaron con ella en sus inicios o que siguen haciéndolo–, colaboradores musicales como su inseparable Pepe Herrero, periodistas como Tony Aguilar y Santiago Alcanda o el director de Shangay, Alfonso Llopart.

Con el show de Rennaisance casi al completo incluido, no es una mera grabación de los conciertos con que Mónica Naranjo quiso repasar sus principales logros musicales hasta el momento. Las canciones, que no aparecen en orden cronológico como en la gira, sirven en realidad para ilustrar los distintos momentos de su carrera, y adquieren una fuerza especial cuando se ven tras escuchar a Mónica Naranjo recordando anécdotas o experiencias importantes, reforzadas por los distintos colaboradores que proponen sus puntos de vista sobre los mismos.

Poco amante de la nostalgia, en este caso Mónica Naranjo parece haber accedido a coquetear con ella porque este documental pretende ser un añadido más a todo lo que ha supuesto el recopilatorio Rennaisance para ella, un broche de oro a unos 25 años que han dado mucho de sí. Naranjo mira al pasado pero desde el presente, como hizo en la gira, en donde incluso sus primeras canciones aparecieron con un nuevo ‘estilismo’, es decir, con nuevos arreglos y con interpretaciones de la artista desde su ahora, sin concesiones apenas al ayer.

Acompañamos a Mónica en los primeros y los últimos ensayos previos al estreno del tour, en las pruebas de vestuario y en todos aquellos momentos icónicos que ha dejado dicha experiencia para la artista, como cuando subió a su madre al escenario o se envolvió en la bandera LGTBI. Con profusión de planos detalles que permiten vivir el concierto esta vez desde arriba del escenario, el espectador siente Rennaisance de una manera distinta, mucho más cercana a la artista.

Sorprende, y mucho, que haya eras que ni se mencionen, o sobre las que se pasa de puntillas. Como cabía esperar, Chicas malas es como si no hubiese existido. Y la ‘era Tarántula‘, oscura y dolorosa para la artista, apenas aparece representada por Europa y Amor y lujo, aunque no se habla nada de ella. Igual que se echa en falta una indagación mayor en los tiempos de Minage. Aunque como se avecinan los fastos de celebración de su veinte aniversario, previsiblemente volveremos a ellos en condiciones.

Se disfruta especialmente, porque Mónica comparte mucho sobre lo vivido en aquellos tiempos, una extensa primera parte dedicada a sus inicios en México y su explosión en España con Palabra de mujer. Son muchas las fotos que la artista recupera de su niñez, de su adolescencia, de sus primeros tiempos como artista anónima… Y tanto con sus historias como las de quienes trabajaron en la sombra para ayudar a afianzarla como una estrella, conocemos mejor esos tejemanejes de las multinacionales en los tiempos de gloria de las mismas que Mónica llegó a vivir –no tanto a disfrutar, como cabía esperar que dijera–.

También Lubna cuenta con un tiempo importante de metraje, porque es evidente que es uno de los proyectos más queridos por Naranjo, y al que más tiempo ha dedicado hasta la fecha. Escuchar a la artista hablar de cómo creó el personaje que conocimos como Mónica Naranjo, cómo se enfrentó a la maquinaria discográfica para dejar claro que se iba a salir siempre con la suya o descubrir que hubo momentos en que la presión pudo con ella resulta de lo más revelador. Igual que sorprende que Santiago Alcanda la compare con Prince, por su manera de abordar la fluidez de género en sus inicios, o que llegue a afirmar que sin Naranjo no existiría Lady Gaga –afirmación que dará que hablar, sin duda–.

Hay dos segmentos que dicen mucho de quién es Mónica Naranjo, y que están muy bien documentados. Uno nos toca de cerca, porque se dedica un importante metraje a lo que supuso para el colectivo LGTBI la irrupción de Mónica Naranjo, adoptada desde bien joven como icono pop de la comunidad. Y ella lo dice alto y claro: “Mi primera portada en España me la dio Shangay“.

En el documental aparecen casi todas las portadas que este medio le ha dedicado, se recuerda su viaje al Orgullo de Costa Rica en 2019 (con imágenes muy emotivas), Vanesa Aparicio (una de sus managers) recuerda que sigue sucediendo que muchas personas dan por hecho que son pareja, e incluso Naranjo habla de esa leyenda, todavía vigente para algunes, de que es trans.

El otro segmento muy revelador es aquel en donde se bucea en el carácter de Mónica Naranjo. Carácter a secas, ni bueno ni malo. Y son muchos los testimonios que se aportan para reforzar la idea de que sin él, Naranjo no habría sido dueña de su trayectoria como es. Su tozudez, su pasión por arriesgar, combatir el machismo de la industria y descolocar, o su incapacidad para escuchar a nadie cuando una idea no le resulta interesante, da pie a que salgan a la luz anécdotas y chascarrillos, y que, una vez escuchados, hacen que cuando vemos a la artista interpretar sobre el escenario Pantera en libertad, veamos que la vigencia de su letra es total.

La huella de la pantera fascinará a los fans de siempre, porque está pensado para complacerles. Pero también permitirá a los que se han ido incorporando a su fandom más recientemente conocer mejor su trayectoria, sus logros y también sus “tozudeces”. ¿Quedan cuestiones sin resolver o épocas sin ilustrar? Sí. ¿Queremos suponer que en algún momento habrá una continuación para seguir analizando la huella de esta pantera en nuestra cultura popular? También.

LA HUELLA DE LA PANTERA SE PROYECTA EN CINES LOS DÍAS 29 Y 30 DE OCTUBRE

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Shangay

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